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lunes, 2 de marzo de 2026

Entra en la batalla.



Todos los de Israel, descendían a los filisteos cada cual a amolar su reja, su
azadón, su hacha o su sacho”. 1 Samuel 13:20.

Estamos empeñados en una gran guerra con los filisteos del mal. La predicación, la enseñanza, la oración, las dádivas: todo debe ser puesto en acción, y los talentos que hemos considerado demasiado inferiores para el culto divino, deben ahora ser empleados. Rejas de arado, hachas y azadones pueden ser útiles para matar filisteos. Las herramientas rústicas pueden dar rudos golpes; lo que se necesita no es matar con elegancia sino con eficacia. Cada momento, en sazón o fuera de ella, cada fragmento de talento natural o de habilidad conseguida por medio de la instrucción, cada oportunidad favorable o desfavorable, deben ser usados. La mayor parte de nuestras herramientas necesitan ser afiladas. Necesitamos percepción vivaz, necesitamos tacto, energía y diligencia. En una palabra: necesitamos completa adaptación a la obra del Señor. El sentido común y práctico escasea mucho entre los conductores de emprendida cristiana. Si lo deseamos, podemos aprender de nuestros enemigos y hacer que los filisteos afilen nuestras armas. Pongamos hoy suficiente atención para afilar nuestros celo con las ayuda del Espíritu Santo. ¡Considera la energía de los conquistadores, cómo rodean la mar y la tierra para hacer un asentamiento! ¿Monopolizarán ellos el celo? ¡Observa a los devotos paganos, qué tortura soportan en el culto de sus ídolos! ¿Sólo ellos deben exhibir paciencia y sacrificio personal? ¡Fíjate también en los príncipes de las tinieblas, cómo perseveran en sus esfuerzos, cuán descarados son en sus tentativas, cuán temerarios en sus planes, cuán precavidos en sus proyectos, cuán enérgicos en todo! Los demonios están unidos como un solo hombre en su infame rebelión, mientras que los creyentes en Jesús estamos divididos en el culto que debemos rendir a Dios, y apenas alguna que otra vez trabajamos en unanimidad. ¡Dios quiere que podamos aprender a servir de bendición!

2 Corintios 10:4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Efesios 6:10-11 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Juan 8:31-32 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Gálatas 5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

1 Juan 2:16-17 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Apocalipsis 22:14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Apocalipsis 19: 7-8 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.


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