Hoy nos encontramos sobre el borde de lo desconocido. El año nuevo lo tenemos delante de nosotros y vamos a poseerlo. ¿Quién puede adivinar lo que hallaremos? ¿Por qué nuevas experiencias y cambios pasaremos y con qué nuevas necesidades nos enfrentaremos? He aquí un mensaje de nuestro Padre Celestial que nos alienta, conforta y anima. "El Señor tu Dios cuida de ello," "Sus ojos están sobre tus necesidades y turbaciones hasta el fin del año,"
El Señor proveerá con aquello que necesitamos. El nos surtirá con manantiales que jamás han de secarse, con fuentes y ríos que permanecerán para siempre. Preocupado: aquí tienes la promesa maravillosa del Padre Eterno. Si El es la Fuente de nuestras misericordias, éstas jamás podrán faltarnos. Ni el calor, ni la sequedad podrán extinguir aquel río "cuya corriente alegra la ciudad de Dios,"
La tierra es un terreno de montañas y valles. No todo es llanura, ni pendientes. Si la vida no fuese susceptible de cambio, su monotonía nos oprimiría. En la vida necesitamos también montes y valles. Las montañas recogen las lluvias que ayudan grandemente a centenares de valles fructíferos. Lo mismo sucede con nosotros. Las dificultades, como montañas que en la vida encontramos, son las que nos conducen al trono de la gracia y nos proporcionan la lluvia. Cuántos han perecido en el desierto y han sido enterrados bajo sus áureas arenas, que hubieran vivido y prosperado en el campo montañoso! Si no hubiese sido por la firmeza y escarpados de las montañas que son tan difíciles de trepar, cuantos no hubiesen muerto por la helada y marchitados por el viento. Cuántas desolaciones de árboles y fruto se han evitado debido a las montañas! Las montañas de Dios son una protección divina para su pueblo contra sus enemigos.
No podemos decir qué es lo que la pérdida, el dolor y la prueba están obrando. El Padre se acerca hoy a nosotros para tomarnos por la mano y conducirnos por nuestro camino. Este será, un año bueno y bendito.
Salmos 20:7 Estos confían en carros, y aquellos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
Salmos 31:1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; Líbrame en tu justicia.
Salmos 22:5 Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
Salmos 37:25 Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.
Imprimir artículo

No hay comentarios:
Publicar un comentario