"Por la fe, Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba." (Hebreos 11:8.)
El creer sin ver es fé. Cuando podemos ver, entonces no es fe, sino raciocinio. Al cruzar el Atlántico observamos; este principio esencial de la fé. No vimos senda alguna sobre el mar, ni señales de la costa. No obstante, día tras día marcábamos nuestra ruta sobre el " mapa de navegar, con la misma exactitud que si nos hubiese seguido una gran línea marcada con tiza sobre el mar. Y cuando nos encontrábamos a unas veinte millas de nuestro punto de desembarque, sabíamos dónde estábamos, con la misma certidumbre que si lo hubiésemos visto todo a tres mil millas delante de nosotros.
¿Cómo habíamos podido nosotros medir y señalar nuestro itinerario? Diariamente nuestro capitán tomaba sus instrumentos y miraba el cielo, marcaba su ruta por medio del sol. El navegaba guiado por lo celestial y no por las luces terrenales.
Así también, la fé eleva su mirada"y navega hacia adelante, guiada por el Sol majestuoso de Dios, sin ver la costa o el faro terrenal o senda en su camino. A veces sus pasos parecen conducir a la incertidumbre y aún al desastre y la oscuridad; pero Él siempre abre el camino y a menudo convierte las horas de la media noche en las mismas puertas del día. Caminemos hacia adelante en este día, sin conocer, pero confiando. -Días Celestiales Sobre la Tierra.
"Muchos de nosotros queremos ver nuestro camino libre, antes de empezar nuevas empresas. Si pudiésemos y lo hiciéramos, ¿de dónde iba a proceder el desarrollo de nuestras virtudes Cristianas? La fe, la esperanza y el amor no pueden arrancarse de los árboles, lo mismo que las manzanas maduras. Después de las palabras 'En el principio' viene la palabra 'Dios.' El primer paso dirige la llave a la casa poderosa de Dios; y no solamente es cierto que Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos, sino que Él también ayuda a aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos. Tú puedes depender de Él en todas las ocasiones."
"El esperar en Dios nos lleva Más rápidamente al término de nuestro viaje que nuestros propios pies."
A menudo se pierde la oportunidad a causa de la deliberación, de la duda o de poner esa fe en el lugar equivocado. Pongamos nuestros ojos, en el autor y consumador de la Fe (Hebreos 12)
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