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jueves, 20 de agosto de 2026

La mejor escuela: Experiencia sincera y personal.



 “El dulce salmista de Israel”. 2ª Samuel 23:1.

Entre todos los santos cuyas vidas se recuerdan en las Sagradas Escrituras, David posee una experiencia muy notable, variada e instructiva. En su historia nos encontramos con pruebas y tentaciones que no se ven, por lo general, en otros santos de la antigüedad, y de ahí que él sea el tipo más sugestivo de nuestro Señor. David conoció las pruebas de los hombres de todos los rangos y de todas las condiciones. Los reyes tienen sus aflicciones, y David, como rey, tuvo las suyas; los campesinos tienen sus preocupaciones, y David, como pastor de ovejas, también las tuvo. El errante sufre muchas fatigas, y David también las tuvo en la cueva de En-gadi. El capitán tiene sus dificultades, y David, por su parte, halló muy molestos a los hijos de Sarvia. El salmista también fue probado por sus amigos. Su consejero Ahitofel lo abandonó: “El que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar”. Sus peores enemigos eran los de su propia familia: sus hijos fueron su más grande aflicción. Las tentaciones de pobreza y de riqueza; de honor y de reproche; de salud y de enfermedad, todas las probó David. Tuvo tentaciones de afuera para turbar su paz, y de adentro para frustrar su gozo. David no bien salía de una prueba caía en otra; no bien surgía de una temporada de desaliento y alarma, caía otra vez en las profundidades, y todas las olas y las ondas rodaban sobre él. Probablemente será este el motivo porque los salmos de David son generalmente el deleite del cristiano experimentado. Cualquiera sea nuestra condición de mente: ya estemos en éxtasis o en abatimiento, David delinea exactamente nuestras emociones. El era un hábil conocedor del corazón humano, pues había sido educado en la mejor de las escuelas; en la escuela de la experiencia sincera y personal. A medida que nosotros somos instruidos en la misma escuela, a medida que nos desarrollamos en gracia y en años, más apreciamos los salmos de David, y hallamos que son como “verdes pastos”.

2 Samuel 23:1-4  Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel. 2 El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua. 3 El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios. 4 Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.5 No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, aunque todavía no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo.

Salmos 16:11 Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.

Proverbios 15:13 El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.

Proverbios 17:22 El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos.

Romanos 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Nehemías 8:10 Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.




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