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martes, 30 de junio de 2026

Bebiendo del frasco de su amor y de su gracia.


“Y yo, la gloria que me diste les he dado”. Juan 17:22.

He aquí la superlativa liberalidad del Señor Jesús, que nos ha dado todo. Aunque con una décima parte de lo que posee habría enriquecido, más de lo que pensamos, a un universo de ángeles, sin embargo no se contentó hasta que nos dio todo lo que tenía. Si nos hubiese permitido comer las migajas de su liberalidad, que están bajo la mesa de su misericordia, no nos habría sorprendido. Pero él no hace las cosas a medias, sino nos hace sentar con él y nos hace participar de la fiesta. Si sólo nos hubiese dado alguna reducida renta de sus arcas reales, habríamos tenido motivo para amarlo eternamente; pero no, él hará que su esposa sea tan rica como él, y no tendrá gloria ni gracia de la que ella no participe. Sólo quedó satisfecho con hacernos coherederos suyos, para que tuviésemos las mismas posesiones. Jesús ha puesto todos sus bienes en las arcas de la Iglesia, y “tiene todas las cosas comunes” con sus redimidos. No hay en su casa ni una pieza cuya llave Jesús rehúse a su pueblo. Al contrario, les da plena libertad de apropiarse de todo lo que él tiene y quiere que no se hagan rogar, sino que tomen de sus tesoros tanto como les sea posible llevar. La ilimitada plenitud de su suficiencia es para el creyente tan gratuita como el aire que respira. Cristo puso en los labios del creyente el frasco de su amor y de su gracia y le pide que beba siempre. Si lo puede vaciar está invitado a hacerlo; pero, como no puede, se le pide que beba abundantemente, pues todo es suyo. ¿Qué prueba más real de compañerismo podría dar el cielo a la tierra? 

¡ Bendiciones! ¡Cuántas tienes ya! 

Bendiciones, Dios te manda más! 

¡Bendiciones! Te sorprenderás

 ¡Cuando veas lo que Dios por ti hará.

Lucas 12:31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

Filipenses 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Creemos que necesitamos milagros, dinero, o cosas, pero en realidad lo necesitamos a Él. No es el milagro en si lo que nos cambia , sino el proceso que vivimos con Dios lo que nos transforma y nos hace crecer en fe, desarrollar plena confianza en el perfecto plan de Dios.

Solemos creer que necesitamos cosas pero en realidad lo necesitamos a Él.

Salmo 103:1-6 Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias4 El que rescata del hoyo tu vidaEl que te corona de favores y misericordias;5 El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila6 Jehová (El Señor) es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.

Hebreos 10: 38-39 Mas el justo vivirá por fe; (convicciones) Y si retrocediere (si perdiere su identidad, su integridad), no agradará a mi alma. 39 Pero nosotros no somos de los que retroceden (de los que se corrompen) para perdición, sino de los que tienen fe (convicción) para preservación del alma.




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