"Vosotros sois de Cristo". Tú eres suyo por donación, pues Dios te entregó a su Hijo; suyo por compra de sangre, pues él pagó tu redención; suyo por dedicación, pues te ha consagrado para él; suyo por relación, pues llevas su nombre y eres uno de sus hermanos y coherederos. Esfuérzate por mostrar al mundo que eres el siervo, el amigo y la esposa de Jesús.
Cuando te sientas tentado a pecar, di: "Yo no pedo cometer esta horrenda maldad, pues yo soy de Cristo". Principios que reconocemos inmortales prohíben pecar al que es amigo de Cristo. Cuando delante tuyo haya riquezas que puedan ganarse ilegalmente, di que eres de Cristo y no las toques. ¿Estás expuesto a dificultades y daños? Permanece firme en el día malo, recordando que tú eres de Cristo. ¿Estás colocado donde otros se sientan ociosos y no hacen nada? ¡Levántate a trabajar con todas tus fuerzas! Y cuando el sudor aparezca en tu frente y te sientas tentado a haraganear, grita: "No, yo no puedo detenerme, pues yo soy de Cristo. Si yo no fuese comprado con sangre, podría, a semejanza de Isaac, "recostarme entre las majadas", pero yo soy de Cristo y no puedo haraganear".
Cuando la música de la sirena del placer quiera tentarte para apartarte de la senda recta, contesta: "Tu música no puede fascinarme, pues yo soy de Cristo". Cuando la causa de Dios te llame, conságrate a ella; cuando el pobre te pida, dale tus bienes y date a ti mismo, pues tú eres de Cristo. Nunca desmientas tu profesión. Sé siempre uno de aquellos cuyas maneras son cristianas, cuya palabra es igual a la del Nazareno, cuya conducta y conversación tienen tanta fragancia de cielo que
todos los que te vean digan que tú eres del Salvador y reconozcan en ti sus facciones de amor y su semblante de santidad. "Yo soy romano", era el antiguo motivo para vivir íntegramente. Con mayor razón, pues, sea "Yo soy de Cristo" tu argumento para vivir en santidad. Charles Spurgeon.
Al acercarnos nosotros a la verdad de Dios, somos alumbrados, y vemos con claridad el camino recto, justo y santo, para ser justos. Caminamos con Jesús porque nacimos de Él, vivimos por Él y para Él porque somos suyos, le amamos porque Él nos amó primero y reconocemos en su voz ese amor que nos guía a verdad para ser libres del poder del pecado y hechos siervos de la justicia... Amén
Romanos 3: 23-26 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica (Hace justo) al que es de la fe de Jesús.
Romanos 5:9 Pues mucho más, estando ya justificados (Vueltos justos) en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
1 Juan 1:7 pero si andamos en luz (según la Palabra de Dios), como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
1 Juan 2:29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.
1 Juan 3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
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