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jueves, 8 de enero de 2026

Bajo el verde césped se esconden las orugas.



"El pecado de las cosas santas". Éxodo 28:38.

¡Qué velo es levantado con estas palabras, y qué revelación es hecha! 
Será para nosotros humillante y provechoso a la vez, detenernos un poco y ver este triste espectáculo. 
Las iniquidades de nuestro culto público: su hipocresía, formulismo, irreverencia, divagación de corazón y olvido de Dios. ¡Qué medida completa tenemos aquí! 
Nuestra obra por el Señor: su rivalidad, egoísmo, descuido flojedad e incredulidad. ¡Qué montón de profanación hay aquí! 
Nuestras devociones privadas: su flojedad, frialdad, negligencia, somnolencia y vanidad. ¡Qué montaña de tierra muerta hay aquí! 
Si miramos más cuidadosamente hallaremos que esta iniquidad es mayor de lo que a primera vista parece. El Dr. Payson, escribiendo a su hermano, dice: "Mi iglesia, como mi corazón, se asemeja mucho al jardín del holgazán; y, lo que es peor, hallo que una buena parte de mis deseos por el mejoramiento de ambos, proceden de la jactancia, de la vanidad o de la indolencia. Miro la mala hierba que cubre mi jardín y siento deseos de que sea desarraigada. Pero, ¿ por qué? ¿Qué es lo que despierta ese deseo? Quizás el pensamiento, de que así podré pasearme por allí y decir para mis adentros: "¡En qué perfecto orden se conserva mi jardín!". Esto es jactancia. O la idea de que mis vecinos lo miren y digan: "¡Cuán hermoso florece su jardín!". Esto es vanidad. O puedo desear que la mala hierba sea destruida porque me hallo cansado de arrancarla. Esto es indolencia. Así que aún nuestros deseos de santidad pueden mancharse de malos motivos.
Bajo el césped más verde se esconden las orugas; no necesitamos mirar largo tiempo para descubrirlas. 
¡Cuán alentador es pensar que cuando el sumo sacerdote llevaba el pecado de las cosas santas, ponía en su frente las palabras: Santidad a Jehová! Así también Jesús, mientras carga con nuestros pecados, presenta delante de su Padre, no nuestra falta de santidad, sino su propia santidad. ¡Oh que el Señor nos dé gracia para ver con los ojos de la fe a nuestro Sumo Sacerdote y ver en Él, el ejemplo a seguir para ser hallados sin mancha y sin arrugas en su venida! 

Romanos 12:1-2 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Juan 3:3,5-7 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua (La convicción de lo bueno, lo malo y lo correcto que nos proporciona la Palabra de Dios) y del Espíritu (La manifestación del fruto del Espíritu Santo), no puede entrar en el reino de Dios6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo

Juan 1:12-13 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Romanos 8:5-8  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
 


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