Radio En VIVO

lunes, 26 de octubre de 2026

Seamos dadivosos.



Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué?, dice Jehová … mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Hageo 1:9

Cualquier alma avara escatiman sus contribuciones hacia la obra pastoral y misionera, y considera ese ahorro como una buena economía. Los tales no se dan cuenta de que, obrando así, más bien se están empobreciendo. Se excusan diciendo que tienen que cuidar sus propias familias, pero olvidan que la manera más segura de llevar a la ruina sus hogares es olvidando la casa de Dios. Nuestro Dios tiene un método por el cual, o bien puede hacer prosperar nuestros esfuerzos más allá de lo que esperamos, o puede hacerlos fracasar para nuestra confusión y congoja. Con una simple vuelta dada por su mano puede conducir nuestro barco por un canal ventajoso o también encallarlo en la pobreza y en la bancarrota. La Biblia enseña que el Señor enriquece al dadivoso, pero que abandona al mezquino para que descubra que el no dar conduce a la pobreza. He podido notar, después de una amplia observación, que los cristianos más generosos han sido siempre los más felices y –casi sin variación– los más prósperos. He visto al dador liberal elevarse a una riqueza en la que nunca soñó, y he visto también al mezquino descender a la pobreza por la misma tacañería con la cual pensaba enriquecerse. Los hombres confían a los buenos mayordomos grandes sumas de dinero; y de esa manera obra también el Señor. Dios da por carretadas a los que dan por fanegas. En los casos en que las riquezas no han sido concedidas, el Señor hace que lo poco sea mucho, por medio de la satisfacción que el corazón santificado siente en una porción cuyo diezmo ha sido dedicado al Señor. El egoísmo atiende primero la casa, pero la piedad busca primero el reino de Dios y su justicia.

Sin embargo, a la larga, el egoísmo es pérdida, y la piedad es una gran ganancia.

2 Crónicas 7:15-16  Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; 16 porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. 

Salmos 27:4 Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

Salmos 122:1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. 

La bienaventuranza del amor fraternal - Cántico gradual; de David.

Salmo 133 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! 2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; 3 Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

Proverbios 27:17 Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.

Palabra de Dios para todos- El hierro se afila con hierro, y el ser humano aprende de sus semejantes.

Hebreos 10:25 - Reina-Valera 1960 -  no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Palabra de Dios para Todos -  Algunos están faltando a las reuniones, y eso no está bien. Reunámonos para animarnos unos a otros y con mayor razón ahora que vemos que se acerca el día.


Imprimir artículo