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martes, 2 de junio de 2026

Con la armadura de Dios, contra el enemigo.



“Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne”. Gálatas 5:17.

En la mente y el corazón del creyente hay una constante lucha entre el viejo y el nuevo hombre. El viejo hombre es activo y no pierde oportunidad de usar todas las armas de su mortífero arsenal contra el recién nacido en la gracia. Por otra parte, el nuevo hombre está siempre en guardia para resistir y destruir a su enemigo. La gracia que está en nosotros emplea la oración, la fe, la esperanza y el amor para expulsar al diablo; se viste de toda la armadura de Dios y lucha valerosamente. Estos dos hombres, opuestos el uno al otro, nunca cesarán de luchar mientras estemos en el mundo. La batalla de Cristiano con Apollión duró tres horas, pero la batalla del cristiano consigo mismo, dura toda la vida. El enemigo está tan bien atrincherado en nosotros, que mientras estemos en este cuerpo no puede ser desalojado; pero aunque estamos estrechamente sitiados, y, a menudo, en violentos conflictos, tenemos un ayudador todopoderoso, a Jesús, el autor de nuestra salvación, que está siempre con nosotros, y que nos asegura que, a su tiempo, saldremos más que vencedores por medio de Él. Con tal apoyo, el hombre nuevo es más que un simple contrincante para sus enemigos. ¿Estás hoy luchando con el adversario? ¿Satanás, el mundo y la carne, están en contra de ti? No te desalientes ni desmayes. Sigue luchando, pues Dios mismo está contigo. Jehová Nissi es tu bandera; Jehová Rafa es el que sana tus heridas. No temas, has de vencer; pues ¿quién puede derrotar a la Omnipotencia? Sigue luchando, mirando a Jesús; y aunque larga y dura sea la lucha, será dulce la victoria y glorioso el premio prometido.

Cristo nos guía, es nuestro jefe, 

Y con nosotros siempre estará,

Nada temamos, Él nos alienta

Y a la victoria llevarnos podrá.

Efesios 6:10-18 - La armadura de Dios -

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

2 Corintios 4:8-9 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; 9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.

2 Corintios 12:9-10 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

2 Timoteo 3:16-17  Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.



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