“Los amaré de pura gracia”. Oseas 14:4.
Este pasaje es un sistema de teología en miniatura. El que entiende su significado es un teólogo y el que puede profundizar en su plenitud es un verdadero maestro en Israel. Este pasaje es una consumación del glorioso mensaje de salvación que nos fue comunicado en Cristo Jesús, Redentor nuestro. Su significado gira en torno de las palabras: “de pura gracia”. Este es el medio glorioso, apropiado y divino por el cual el amor baja del cielo a la tierra; es este un amor espontáneo que fluye para los que ni lo merecen, ni lo compraron, ni lo buscaron. Esta es, en realidad, la única manera en que Dios puede amar a semejantes criaturas como nosotros. Este texto es un golpe mortal a toda suerte de pretendidas aptitudes. “Los amaré de pura gracia”. Ahora bien, si en nosotros hubiese alguna aptitud necesaria, entonces él no nos amaría de pura gracia; a lo menos, esa aptitud le quitaría a esta gracia algo de su valor. Pero el pasaje dice: “Los amaré de pura gracia”. Nosotros nos lamentamos diciendo: “Señor, mi corazón es muy duro”. Y el Señor responde: “Te amaré de pura gracia”. –“Pero, yo no siento, como quisiera, la necesidad que tengo de Cristo”. –“Yo no te amaré porque sientas tu necesidad; yo te amaré de pura gracia”. –“Pero, yo no siento aquel enternecimiento de espíritu que quisiera sentir”. –Recuerda esto: el enternecimiento de espíritu no es una condición para ser amado, pues no hay condiciones propias al ser humano. El pacto de gracia no tiene ninguna limitación, de suerte que sin ninguna aptitud que nos recomiende, dispongámonos a confiar en la promesa de Dios que él nos hizo en Cristo Jesús, cuando dijo: “El que en él cree no es condenado”. Es una bendición saber que la gracia de Dios se nos ofrece gratuitamente en todos los tiempos, sin preparación, sin aptitud, sin dinero y sin precio. “Los amaré de pura gracia”.
Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Romanos 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
1 Corintios 1:27-29 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.
Efesios 1:4-6 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.
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