“No olvides ninguno de sus beneficios”. Salmo 103:2.
Es agradable y provechoso observar la mano de Dios en las vidas de los santos de la antigüedad, y considerar su bondad, que los libra; su misericordia, que los perdona; y su fidelidad, que guarda el pacto que concertó con ellos. Pero, ¿no sería aun más interesante y provechoso observar la mano de Dios en nuestras propias vidas? ¿No conviene que consideremos nuestra propia historia, tan llena de Dios, tan colmada de su bondad y de su verdad y con tantas pruebas de su fidelidad y veracidad, como consideramos las vidas de cualquiera de los santos que nos han precedido? Hacemos al Señor una injusticia cuando suponemos que él ya obró todos sus portentos, y que se mostró poderoso sólo con los que vivieron en tiempos pasados; pero que no obra maravillas, ni extiende su brazo a favor de los santos, que están ahora sobre la tierra. Pasemos revista a nuestras propias vidas. Sin duda, en ellas descubriremos algunos incidentes felices, que nos dieron descanso y glorificaron a nuestro Dios. ¿No has sido librado de algún peligro? ¿No has transitado ríos sostenido por la divina presencia? ¿No has andado sano y salvo por el fuego? ¿No has tenido revelaciones? ¿No has tenido favores especiales? El Dios que dio a Salomón el deseo de su corazón, ¿nunca ha atendido ni contestado tus peticiones? Aquel Dios de pródiga generosidad, de quien David cantó: “El que sacia de bien mi boca”, ¿nunca te ha saciado a ti con su abundancia? ¿Nunca has yacido en lugares de delicados pastos? ¿Nunca has estado junto a aguas de reposo? Sin duda, la bondad de Dios para con nosotros ha sido la misma que la que él tuvo para con los santos de la antigüedad. Entrelacemos, pues, sus mercedes en un canto. Tomemos el oro puro de la gratitud y las joyas de la alabanza, y transformémoslos en otra corona para la cabeza de Jesús. Que nuestras almas toquen música tan dulce y estimulante como la del arpa de David.
Salmo 103:1- 6 Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. 3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; 4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; 5 El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila. 6 Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.
Mateo 5:44-45 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
1 Corintios 13:4-8 - Nueva Traducción Viviente
4 El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso 5 ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. 6 No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. 7 El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia. 8 La profecía, (Como se desestima hoy día la significación de que Dios ha hablado) el hablar en idiomas desconocidos (Cuanta importancia se le ha quitado al hablar en lenguas como la misma intercesión del Espíritu Santo y el se edificado al hablar en lenguas), y el conocimiento especial se volverán inútiles (Ya no se busca la guia mediante la revelación de Dios, y el conocimiento de los tiempos que se viven desde la visión de Dios). ¡Pero el amor durará para siempre! (Sin embargo Dios sigue esperando pacientemente que todos procedan al arrepentimiento).
¡Cada día vemos el cumplimiento de sus Palabras en la grandeza de su misericordia y gracia, alabemos a Dios y apartemos hoy tiempo para ser agradecidos y loar su amor!
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