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lunes, 8 de junio de 2026

La batalla es del Señor, luchemos confiados.



“ Y cayeron muchos heridos, porque la guerra era de Dios”. 1º Crónicas 5:22.

Soldado que luchas bajo la bandera del Señor Jesús, observa este versículo con santo gozo, pues como fue en la antigüedad así es en nuestros días: si la guerra es de Dios la victoria es segura. Los hijos de Rubén y de Gat, y la media tribu de Manasés, no pudieron alistar ni siquiera cuarenta y cinco mil soldados, y sin embargo en la batalla con los Agarenos les tomaron cien mil personas, porque clamaron a Dios en la guerra, y fuéles favorables porque esperaron en Él. El Señor no libra ni con muchos ni con pocos hombres. Si somos sólo un puñado de soldados, debemos salir en el nombre de Jehová, pues el Señor de los Ejércitos es nuestro Capitán. Estos traían escudo, espada y arco, pero no pusieron su confianza en esas armas. Tenemos que usar todos los medios apropiados, pero nuestra confianza debe descansar únicamente en el Señor, pues Él es la espada y el escudo de su pueblo. La verdadera razón de su extraordinario éxito residía en el hecho de que “la guerra era de Dios”. Amado, cuando combatas el pecado interno o externo, o el error de doctrina o de conducta, la impiedad en lo alto o en lo bajo, los demonios y sus aliados, estás haciendo la guerra del Señor, y, salvo que Él sea vencido, no necesitas temer la derrota. No te acobardes ante un número superior de enemigos, no retrocedas ante las dificultades e imposibilidades, no titubees ante las heridas o la muerte, hiere con la espada de dos filos del Espíritu de Dios, y los muertos yacerán a montones. La batalla es del Señor y Él entregará a sus enemigos en nuestras manos. Con paso resuelto, mano fuerte, corazón intrépido y ardiente celo, lancémonos al combate y las huestes del mal volarán como el tamo ante el ventarrón.

¡Estad firmes, Soldados de la cruz! Alzad hoy la bandera en nombre, en nombre de Jesús.

Salmos 27:13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.

Job 19:26-27 Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios27 Al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.

Salmos 100:5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

Salmos 18:30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.

2 Crónicas 20:20 Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

2 Crónicas 20:3 Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.

Mateo 11:30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Es Él quien te hace descansar en tu espíritu y trae calma a tu mente y a tu corazón. El renueva tus fuerzas y te hace andar en paz.



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