“Verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada”. Isaías 53:10.
Abogad por el rápido cumplimiento de esta promesa, todos vosotros que amáis al Señor. Es trabajo fácil orar cuando estamos fundados y cimentados, en cuanto a nuestros deseos, en las promesas de Dios. ¿Cómo puede el que dio la palabra dejar de cumplirla? La inmutable veracidad no puede envilecerse con una mentira y la eterna fidelidad no puede degradarse con un olvido. Dios tiene que bendecir a su Hijo; su pacto lo obliga a ello. Lo que el Espíritu nos inspira a pedir por Jesús es lo que Dios decretó darle. Cuando ores a favor del reino de Cristo, deja que tus ojos contemplen el amanecer del bendito día, que se acerca, cuando el crucificado será coronado en el lugar donde los hombres lo rechazaron. Ten ánimo, tú, que con devoción trabajas y te afanas por Cristo con tan pobre resultado; no siempre será así. Mejores tiempos están delante de ti. Tus ojos no pueden ver el feliz futuro. Pide prestado el telescopio de la fe; limpia el vidrio para que no esté empañado con tus dudas; mira a través de él y contempla la gloria que se aproxima. Creyente, permíteme preguntarte si haces de esto el objeto de tus constantes oraciones. Recuerda que el mismo Cristo que nos ordenó decir “danos hoy nuestro pan cotidiano”, nos enseñó a decir primero “santificado sea tu nombre, venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra”. Que tus oraciones no sean todas hechas en relación con tus pecados, con tus necesidades, con tus imperfecciones, con tus pruebas, sino que suban por la estrellada escala hasta llegar a Cristo mismo, y entonces al acercarte al propiciatorio rociado con sangre, ofrece continuamente esta oración: “Señor, ensancha el reino de tu querido Hijo”. Tal petición, fervientemente presentada, elevará el espíritu de todas tus devociones. Recuerda que demuestras la sinceridad de tu oración, trabajando para promover la gloria del Señor.
Santiago 4:8-10 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. 10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.
Hebreos 7: 22-27 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. 23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24 mas este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; 25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Romanos 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
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