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martes, 4 de agosto de 2026

Cuanto más conocimiento, más amor y fuerza.



“El pueblo que conoce a su Dios se esforzará”. Daniel 11:32.
Todo creyente sabe que conocer a Dios es el más elevado y el mejor de los conocimientos; y este conocimiento espiritual es una fuente de fortaleza para el cristiano. El conocimiento fortalece su fe.
En las Escrituras se habla frecuentemente de los creyentes, como personas iluminadas y enseñadas por Dios. Se dice que “tienen la unción del Santo”, y es misión peculiar del Espíritu Santo el guiarlos a toda verdad, y todo esto para el crecimiento y nutrición de su fe. El conocimiento fortalece al amor. El conocimiento abre la puerta, y a través de ella vemos a nuestro Salvador. O, para usar otro símil, el conocimiento pinta el retrato de Jesús, y, cuando lo vemos, entonces lo amamos, pues no podemos amar a un Cristo que no conocemos, por lo menos, en algún grado. Si conocemos poco de las excelencias de Jesús, poco de lo que ha hecho y está haciendo por nosotros, no podemos amarlo mucho, pero cuanto más lo conozcamos tanto más lo amaremos. El conocimiento fortalece la esperanza. ¿Cómo podemos esperar una cosa si ignoramos su existencia? Nuestra esperanza puede ser el telescopio, pero hasta que no recibamos instrucción, permanecemos ignorantes ante el lente y no vemos nada. El conocimiento remueve los objetos interpuestos, y cuando miramos a través del claro telescopio, discernimos la gloria que ha de ser revelada y la anticipamos con gozosa confianza. El conocimiento nos enseña el por qué de la paciencia. ¿Cómo tendremos paciencia si no conocemos nada de la compasión de Cristo, y no entendemos el bien que proviene de la corrección que nos envía nuestro Padre celestial? No hay una sola gracia que bajo la protección de Dios, no sea nutrida y llevada a la perfección en el santo conocimiento. ¡Cuán importante es, entonces, que crezcamos no sólo en la gracia, sino también en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo!
Salmo 125:1 Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre.
Isaías 40: 27-31 TLA »Pueblo de Israel, ¿por qué te quejas? ¿Por qué crees que Dios no se preocupa por ti? 28 Tú debes saber que Dios no se cansa como nosotros; debes saber que su inteligencia es más de lo que imaginamos. Y debes saber que su poder ha creado todo lo que existe. 29 Dios les da nuevas fuerzas a los débiles y cansados. 30 Los jóvenes se cansan por más fuertes que sean, 31 pero los que confían en Dios siempre tendrán nuevas fuerzas. Podrán volar como las águilas, podrán caminar sin cansarse y correr sin fatigarse».
PDT Jacob, ¿por qué te quejas? Israel, ¿por qué dices: «Mi camino está escondido del SEÑOR y mi Dios ignora mi causa»? 28 ¿Es que no lo sabes? ¿Nunca lo has oído? El SEÑOR es el Dios eterno, el Creador de todo el mundo. Nunca se cansa ni se fatiga. Nadie puede entender completamente la sabiduría de Dios. 29 Él da fuerzas al cansado y poder al indefenso. 30 Los jóvenes se cansan y fatigan; los muchachos quedan exhaustos y caen. 31 Pero los que tienen su esperanza puesta en el SEÑOR renovarán sus fuerzasLes crecerán alas como a las águilas; correrán sin fatigarse, caminarán sin cansarse.



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